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Por qué la Tierra no es plana

El terraplanismo. Algo fascinante.

No es fascinante porque lo rodee un halo de misterio, sino porque se adentra profundamente en uno de los mundos más maravillosos, vertiginosos e inmensos que existen: me refiero a la Estupidez Humana. En mayúsculas, por su gran envergadura.

El hecho de que las teorías de la Tierra plana hayan llegado a generar tanto debate es una maravilla de la que solo el ser humano es capaz. Ni siquiera el cangrejo de los cocoteros ha podido llegar a tal grado de excelencia.

Entre tantas y tantas explicaciones, aburridas e inacabables, destinadas a refutar el terraplanismo, este tema queda zanjado, muerto y enterrado con un par de simples experimentos, uno más simple que el otro. Voy a exponerlos aquí empezando por el menos simple.

Primero: las fuerzas de Coriolis

Las fuerzas de Coriolis son debidas, precisamente, a la rotación de la Tierra. Ya sé que en el modelo terraplanista el disco también rota, pero el modo en que se produce el efecto de Coriolis no parece indicar precisamente que la tierra sea un disco, sino todo lo contrario (si es que un disco tiene contrario).

Estas fuerzas se manifiestan "empujando" a todo cuerpo en movimiento sobre la superficie terrestre, hacia su derecha si se halla en el hemisferio norte, y hacia la izquierda si está en el hemisferio sur. Un experimento que nos muestra estas fuerzas es el péndulo de Foucault.

No es fácil construir uno, pero tampoco es extremadamente complejo. Solo hay que instalar unos cuantos péndulos por el planeta para darnos cuenta que en el polo norte el plano que define el movimiento del péndulo rota en el sentido horario, a razón de 360º cada 24 horas. A medida que viajamos hacia el ecuador, la velocidad de rotación del plano se va reduciendo, hasta que en el ecuador se detiene por completo. Si seguimos viajando hacia el sur, empezará a rotar en el sentido contrario a las agujas del reloj. La rotación irá acelerando a medida que avancemos hacia el sur, hasta que, llegados al polo sur, esa rotación habrá acelerado hasta los 360º cada 24 horas, en sentido antihorario.

Evidentemente, si la Tierra fuese un compact disc, esto no tendría ningún sentido. Pero no se vayan, llega lo mejor.

La prueba definitiva: el cielo

El cielo no miente. Y si la Tierra fuese una pizza gigante (no calzone), se vería el mismo cielo estrellado desde cualquier punto del planeta. Y en la realidad, esto no es así. El mapa de la bóveda celeste va cambiando a medida que cambiamos de ubicación, evidenciando que en cada latitud y longitud se observan cielos estrellados distintos.

Y el experimento definitivo: en cualquier punto del hemisferio norte, el cielo estrellado gira en sentido antihorario, mientras que en el hemisferio sur lo hace en sentido horario. Un terraplanista del hemisferio norte podría hacer un timelapse del cielo estrellado desde su casa, y compararlo con otro timelapse que realizara un amigo suyo terraplanista del hemisferio sur. Entonces se llevarían una desagradable sorpresa.

Si la Tierra fuese un disco, el cielo giraría en la misma dirección desde cualquier punto de observación, y los dos amigos terraplanistas celebrarían sus pequeños vídeos con alegría. Pero la realidad es tozuda y bien distinta.

Otra experiencia interesante es la imagen de la luna. Es fácil tomar una foto de este satélite desde el hemisferio norte, y tomar otra en el mismo momento desde el hemisferio sur. Si los dos amigos terraplanistas hicieran sendas fotos de la luna, a la misma hora, y las compararan, volverían a sufrir un tremendo revés de la vida, ya que una foto se vería invertida respecto a la otra. La luna desde el hemisferio sur se ve "al revés" que desde el hemisferio norte.

Una consecuencia de ello es que las fases lunares, si bien coinciden en los periodos, difieren en la forma que toma la luna. Cuando la luna está en fase creciente, tiene forma de "D" en el hemisferio norte y de "C" en el hemisferio sur. En la fase menguante ocurre al revés. La línea de penumbra que separa la luz de la oscuridad va avanzando hacia la izquierda si observamos la luna desde el hemisferio norte y hacia la derecha si lo hacemos desde el hemisferio sur.

Creo que con esto hemos dado herramientas suficientes para desmontar el terraplanismo de un plumazo. Aún así, somos libres de pensar lo que queramos, y además somos seres humanos, con lo cual probablemente hallaremos alguna explicación que nos parezca razonable para seguir pensando que la Tierra es plana.

Yo, por ejemplo, me estoy planteando empezar a pensar que la Tierra es un gigantesco donut. Si lo pensáis tiene lógica.

Sed buenos.

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